El dolor lumbar es uno de los motivos de consulta más frecuentes en medicina, y también uno de los menos comprendidos por los propios pacientes. La mayoría de los episodios agudos —el típico "tirón" lumbar después de un esfuerzo— se resuelven solos en 4 a 6 semanas con reposo relativo, calor y un manejo razonable del dolor. El problema aparece cuando ese dolor se queda. Cuando pasan las semanas y la espalda sigue molestando todos los días. Cuando uno empieza a evitar actividades, a dormir mal, a tomar más analgésicos de los que quisiera.
Hablamos de dolor lumbar crónico cuando el dolor persiste durante más de tres meses. Y en ese momento, el problema deja de ser "una contractura que no se va" y pasa a ser una condición que requiere un enfoque distinto.
Por qué los antiinflamatorios dejan de funcionar
Es una pregunta que escucho muy seguido en la consulta. "Doctor, tomé ibuprofeno durante meses y ya no me hace nada." Esa frase tiene una explicación clínica clara.
Los antiinflamatorios no esteroideos —el ibuprofeno, el diclofenac, el naproxeno, la indometacina— son medicamentos diseñados para combatir el componente inflamatorio del dolor. Son muy útiles en las primeras semanas de un dolor lumbar agudo, cuando hay edema en los tejidos y la inflamación local es la principal generadora del dolor.
Pero cuando el dolor se vuelve crónico, lo que predomina ya no es la inflamación. Predominan otros mecanismos: la sensibilización del sistema nervioso, alteraciones en la forma en que el cerebro procesa las señales dolorosas, contracturas musculares secundarias que se perpetúan, cambios en las articulaciones facetarias de la columna, y muchas veces componentes neuropáticos que los antiinflamatorios no tocan.
Por eso, seguir aumentando la dosis o cambiando de antiinflamatorio rara vez resuelve el problema cuando el dolor lleva meses. Y en cambio sí aumenta los riesgos: gastritis y úlceras gástricas, insuficiencia renal, hipertensión arterial, eventos cardiovasculares. El uso crónico de AINEs no es benigno y la evidencia es clara al respecto.
Qué hace un especialista en Medicina del Dolor distinto
La Medicina del Dolor es una especialidad médica relativamente nueva en Argentina, pero con sólida trayectoria internacional. Un especialista en dolor —generalmente con base en anestesiología— está formado para abordar el dolor crónico desde varios ángulos a la vez:
- Identificar el mecanismo del dolor: si es nociceptivo (de tejidos dañados), neuropático (de un nervio lesionado), o nociplástico (de una sensibilización central). Cada uno requiere un tratamiento diferente.
- Localizar el generador del dolor: muchas veces el dolor lumbar no viene del disco sino de las articulaciones facetarias, de la articulación sacroilíaca, de los músculos profundos paraespinales o de los nervios que salen de la columna.
- Ofrecer tratamiento farmacológico ajustado: existen medicaciones específicas para dolor neuropático (gabapentinoides, antidepresivos a dosis bajas) que no son antiinflamatorios y suelen funcionar mucho mejor en dolor crónico.
- Realizar procedimientos intervencionistas guiados por imagen: bloqueos nerviosos, infiltraciones articulares, radiofrecuencia. Son técnicas mínimamente invasivas que llevan la medicación directamente al sitio que duele.
Cuáles son las causas más frecuentes de dolor lumbar crónico
Para entender por qué duele, conviene conocer las causas más comunes. No todas las lumbalgias son iguales y no todas se tratan igual:
Síndrome facetario lumbar
Las articulaciones facetarias son pequeñas articulaciones a cada lado de la columna que permiten el movimiento. Con el paso del tiempo se desgastan y producen un dolor lumbar localizado, que empeora al pararse mucho tiempo, al extender la espalda hacia atrás o al levantarse de una silla. Es una causa muy frecuente, especialmente después de los 50 años. Suele responder muy bien a bloqueos facetarios y, en algunos casos, a radiofrecuencia de los ramos mediales.
Hernia de disco lumbar
Cuando el disco intervertebral pierde su contenido y comprime una raíz nerviosa, el dolor típicamente irradia hacia la pierna (ciática) con sensación de adormecimiento o pinchazos. Hay tratamiento médico, kinesiología, bloqueos epidurales y opciones quirúrgicas según la gravedad. La mayoría no necesita cirugía.
Sacroileítis
La articulación sacroilíaca conecta la columna con la pelvis. Cuando se inflama o sufre desgaste, produce un dolor lumbar muy bajo, hacia un lado, que muchas veces se confunde con dolor de cadera o ciática. Las infiltraciones guiadas por imagen son muy efectivas.
Canal estrecho lumbar (estenosis)
Más frecuente en mayores de 60 años. El paciente siente que puede caminar pocas cuadras y necesita sentarse o agacharse para aliviar el dolor de las piernas. Existen tratamientos intervencionistas como los bloqueos epidurales que pueden retrasar o evitar la cirugía.
Dolor miofascial
Contracturas musculares profundas y persistentes que generan puntos gatillo. Son frecuentes en personas con trabajos sedentarios o que pasan mucho tiempo frente a una computadora. Se tratan combinando kinesiología, infiltración de puntos gatillo y manejo de la postura.
Cuándo conviene consultar
No hay una regla única, pero estas son situaciones donde la consulta con un especialista en dolor aporta valor:
- Dolor lumbar que persiste durante más de tres meses a pesar del tratamiento inicial.
- Dolor que no cede con analgésicos comunes o que requiere medicación cada vez más fuerte.
- Dolor que limita actividades diarias: trabajar, caminar, dormir, agacharse, levantar peso liviano.
- Dolor que irradia a la pierna con hormigueo, adormecimiento o debilidad.
- Si ya tuvo episodios previos y este se está volviendo recurrente.
- Antes de tomar la decisión de operarse: una segunda opinión de un especialista en dolor puede abrir alternativas no quirúrgicas.
Qué esperar de una primera consulta
La primera visita combina escucha clínica, examen físico orientado y revisión de estudios. El objetivo no es siempre indicar un procedimiento en la primera consulta. Muchas veces ajustamos primero la medicación, planteamos kinesiología específica para su patología, y reservamos los procedimientos intervencionistas para los casos que no responden o donde está claramente indicado desde el inicio.
Lo importante es entender que tener dolor durante meses no es algo con lo que haya que "aprender a convivir". Hay muchas más opciones de las que se cree, y la mayoría son menos invasivas que una cirugía y más efectivas que seguir tomando antiinflamatorios.
¿Su dolor lumbar persiste hace meses?
Si le suena familiar lo que leyó en este artículo, una evaluación específica puede ayudarle a entender qué le está pasando y qué se puede hacer.
💬 Mi dolor lumbar no cede con AINEsDolor lumbar crónico — preguntas frecuentes
¿Cuándo se considera que el dolor lumbar es crónico?
¿Por qué los antiinflamatorios dejan de hacer efecto?
¿Necesito una resonancia antes de consultar?
¿La cirugía es la única opción cuando el dolor no se va?
Referencias y lecturas recomendadas
- Maher C, Underwood M, Buchbinder R. Non-specific low back pain. Lancet. 2017;389(10070):736-747.
- Qaseem A, Wilt TJ, McLean RM, et al. Noninvasive Treatments for Acute, Subacute, and Chronic Low Back Pain: A Clinical Practice Guideline From the American College of Physicians. Ann Intern Med. 2017;166(7):514-530.
- Manchikanti L, Kaye AD, Soin A, et al. Comprehensive Evidence-Based Guidelines for Facet Joint Interventions in the Management of Chronic Spinal Pain: ASIPP Guidelines. Pain Physician. 2020;23(3S):S1-S127.
- IASP — International Association for the Study of Pain. Classification of Chronic Pain (2nd ed.). IASP Press.
