Dolor postquirúrgico

Me operé y sigo con dolor: qué se puede hacer

Pasaron los meses, la herida cicatrizó, el control salió bien… y el dolor sigue ahí. Si le está pasando eso, lo primero que quiero que sepa es que no se lo está imaginando: el dolor que persiste después de una cirugía es un cuadro conocido, tiene nombre y tiene tratamiento. Acá le explico cómo reconocerlo y cuáles son los caminos.

Por Dr. Mauricio Casarsa · 8 min · Última revisión: 7 ago 2026

Si el dolor lleva más de tres meses desde la operación, ya no forma parte de la recuperación normal: se llama dolor postquirúrgico crónico, y es un cuadro reconocido que —según el tipo de cirugía— aparece en entre un 10 y un 50% de los pacientes. En muchos casos el origen está en los nervios (componente neuropático), y por eso los analgésicos comunes suelen quedarse cortos. El tratamiento combina fármacos específicos con procedimientos guiados por imagen cuando hay un blanco claro; con ese abordaje, la mayoría de los pacientes consigue una reducción significativa del dolor, aunque no siempre desaparece por completo.

Ese dolor tiene nombre

Se llama dolor postquirúrgico crónico: dolor que sigue presente más de tres meses después de la operación, en relación con la zona operada, cuando ya se descartaron complicaciones quirúrgicas que lo expliquen y no hay otra causa que lo justifique. A partir de ese momento, los mecanismos del dolor son distintos a los del dolor agudo postoperatorio, y por eso requiere un enfoque específico.

Dos cosas que conviene dejar claras de entrada. La primera: no es un dolor "inventado" ni algo que le pasa solo a usted. Es una complicación reconocida, con bases neurobiológicas claras, que según el procedimiento afecta a entre un 10 y un 50% de los pacientes operados. La segunda: que el dolor persista no significa que la cirugía estuvo mal hecha. Puede aparecer incluso con cirugías técnicamente perfectas, por lesión de nervios pequeños, predisposición individual o factores perioperatorios. Cuando no hay una complicación quirúrgica que lo explique —y eso es lo primero que se descarta en la evaluación—, la cirugía hizo su parte y el dolor persistente es un cuadro aparte, que se estudia y se trata por su propio camino.

Muchos pacientes llegan al consultorio con la misma historia: la cirugía salió bien, el cirujano está conforme, los controles no muestran nada… pero el dolor sigue. Cicatrices que tiran, zonas de la piel con sensaciones raras, dolor que aparece con ciertos movimientos o con el roce de la ropa. Eso no es "invento del paciente" ni "lo normal después de una operación": es dolor postquirúrgico crónico, una entidad bien descrita, frecuente en algunas cirugías, y que tiene tratamiento si se identifica a tiempo.

Cómo se siente y en qué cirugías es más frecuente

¿Cómo se reconoce? Algunas pistas típicas:

No todas las operaciones tienen el mismo riesgo. Donde más se ve este cuadro es después de la cirugía torácica abierta y de la mastectomía —en ambas, hasta la mitad de los pacientes puede quedar con algún grado de dolor crónico—, de la hernia inguinal (hasta tres de cada diez) y de la cirugía de rodilla, donde un 15 a 20% puede quedar con dolor persistente significativo a pesar de un procedimiento exitoso desde lo mecánico. También está descrito después de la cirugía de columna, la cirugía cardíaca y las amputaciones (dolor del miembro fantasma o del muñón). Las cifras detalladas de cada cirugía, y por qué aparece en cada caso, están en el artículo específico sobre este cuadro →

Si lo suyo fue una cirugía de columna lumbar, el estudio y el tratamiento del dolor lumbar por etapas lo explico en detalle en la página de dolor lumbar →

Por qué los analgésicos comunes no le hacen nada

Acá está la clave del cuadro, y la razón por la que tanta gente llega a la consulta frustrada. Gran parte del dolor postquirúrgico crónico tiene un componente neuropático: viene de la lesión o irritación de nervios durante el acto quirúrgico, no de la inflamación de los tejidos. Los antiinflamatorios comunes (ibuprofeno, diclofenac) actúan sobre la inflamación tisular, así que en este tipo de dolor son poco o nada efectivos. Insistir con dosis cada vez mayores solo suma efectos adversos: gastritis, insuficiencia renal, hipertensión.

Lo que sí funciona son los fármacos que actúan sobre los mecanismos del nervio sensibilizado —medicaciones específicas para dolor neuropático que se usan todo el tiempo en Medicina del Dolor—, asociados a procedimientos guiados cuando hay un blanco claro. Identificar este componente cambia por completo la estrategia y evita seguir probando esquemas que no van a funcionar. Le explico el dolor neuropático en profundidad acá →

Soy médico anestesiólogo con formación de posgrado en Medicina del Dolor e Intervencionismo, y este es de los cuadros donde más cambia el resultado un diagnóstico bien hecho. Cuando un paciente me describe la cicatriz que "quema" o que duele al roce de la remera, esa descripción ya me está orientando antes de cualquier estudio. El problema casi nunca es que no haya tratamiento: es que se llega tarde al diagnóstico correcto, después de meses de analgésicos que no tenían cómo funcionar.

Qué se puede hacer

Qué herramienta usar depende de qué tipo de dolor predomina (de nervio, de tejidos o mixto), de dónde está localizado y de cuánto limita la vida diaria. El abordaje suele ser multimodal: se combinan herramientas en lugar de apostar todo a una sola. Las principales:

El detalle de cada herramienta —qué bloqueo corresponde a qué cirugía, cuándo entra la radiofrecuencia— lo desarrollo en el artículo específico →

Quiero ser honesto con las expectativas: estos tratamientos tratan el dolor, y el éxito no siempre es que desaparezca por completo. Con un abordaje multimodal bien hecho, la mayoría de los pacientes logra una reducción significativa del dolor y una mejora real en su calidad de vida. La gran mayoría de estos procedimientos son ambulatorios y guiados por imagen; la lista completa de lo que hago está en servicios y procedimientos →

Hay una señal que uso como termómetro en el seguimiento: el día en que el paciente me cuenta cosas concretas que recuperó —una prenda que volvió a usar, una posición para dormir, una actividad que había dejado—. Ahí sé que el plan está funcionando, más allá del número que ponga en la escala de dolor. Y algo que repito seguido: no se resigne a un "es lo que quedó de la operación". Muchas veces, detrás de esa frase hay un cuadro con nombre, mecanismos conocidos y herramientas concretas para tratarlo.

Cuándo consultar

Mi criterio es intervenir temprano: si ya pasaron dos o tres meses de la cirugía y el dolor persiste —sobre todo si tiene características raras, como quemazón, descargas o dolor al roce—, ese es el momento de consultar. Cuanto más se cronifica el dolor, más difícil se vuelve revertirlo; la consulta temprana, entre el primer y el tercer mes, mejora el pronóstico. Esperar "a ver si se va solo" cuando el cuadro ya tiene seis meses dificulta el tratamiento posterior.

Un dato más, mirando hacia adelante: este cuadro se puede prevenir en buena medida. Si tiene por delante una cirugía de las de mayor riesgo, un buen control del dolor agudo postoperatorio, la analgesia multimodal y las técnicas anestésicas regionales reducen la probabilidad de que el dolor se cronifique. Es algo que se puede planificar antes de operarse, y la medicina perioperatoria lo tiene hoy como uno de sus focos.

La consulta por dolor postquirúrgico no interfiere con su seguimiento quirúrgico: su cirujano sigue su parte y yo me ocupo de la mía, que es el dolor. Cuando hace falta, trabajamos en equipo. Le dedico un artículo más técnico a este cuadro, con el detalle de por qué aparece y cómo se estudia: Dolor postquirúrgico crónico: causas y tratamientos →

Dolor después de una cirugía — preguntas frecuentes

¿Es normal seguir con dolor unas semanas después de operarme?
Sí: el dolor postoperatorio va cediendo a medida que avanza la recuperación. Lo que ya no se considera parte de la recuperación normal es el dolor que persiste más de tres meses después de la cirugía: a partir de ahí hablamos de dolor postquirúrgico crónico, un cuadro con mecanismos propios que requiere un enfoque específico.
¿Que siga con dolor significa que la cirugía estuvo mal hecha?
No necesariamente, y entender esto suele traer alivio. Este cuadro está descrito incluso después de operaciones impecables desde lo técnico: alcanza con que algún nervio pequeño se haya lesionado o irritado durante el acto quirúrgico, o con cierta predisposición individual o factores del período perioperatorio, para que el dolor se instale. Es una complicación conocida que afecta a una proporción de los pacientes operados, no una señal de que el cirujano hizo algo mal.
¿Por qué me duele la cicatriz al rozarla con la ropa?
Eso se llama alodinia: dolor con estímulos que normalmente no duelen, como el roce de la ropa. Es una característica típica del componente neuropático del dolor postquirúrgico, que aparece por lesión o irritación de nervios durante el acto quirúrgico. Identificarlo importa porque este tipo de dolor responde mejor a fármacos específicos que a los analgésicos comunes.
¿Cuánto se puede mejorar?
Bastante, en la mayoría de los casos, aunque la meta realista no siempre es dolor cero. El resultado depende de qué tipo de dolor predomina, cuánto tiempo lleva instalado y cómo responde a las primeras medidas. Lo esperable con un plan multimodal bien llevado es una mejora sustancial del dolor y de la calidad de vida; la desaparición completa a veces se logra, pero no es algo que se pueda prometer de entrada.
¿Conviene esperar a ver si se va solo?
Si el dolor ya lleva más de dos o tres meses, no. La consulta temprana mejora el pronóstico: cuanto más tiempo se sostiene el dolor, más difícil se vuelve revertirlo. Esperar a que el cuadro tenga seis meses o más dificulta el tratamiento posterior.

¿Se operó y el dolor no termina de irse?

Ese dolor tiene nombre y tiene tratamiento. Escribime y evaluamos su caso en una consulta: cuanto antes se identifica, mejores son los resultados.

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¿Dónde atiendo? Sedes en Buenos Aires

Atiendo en dos sedes: Hepta, en San Isidro (Av. Fondo de la Legua 577, Zona Norte) y CIAREC, en Villa Urquiza (Av. Monroe 4770, CABA). Recibo pacientes de toda la Zona Norte del Gran Buenos Aires y de la Ciudad de Buenos Aires, y también hago primeras consultas de forma virtual para orientarlo y organizar los pasos. Tel: (011) 5895-3260.

Referencias y lecturas recomendadas

  1. Schug SA, Lavand'homme P, et al. The IASP classification of chronic pain for ICD-11: chronic postsurgical or posttraumatic pain. Pain. 2019;160(1):45-52. PubMed ↗
  2. Kehlet H, Jensen TS, Woolf CJ. Persistent postsurgical pain: risk factors and prevention. Lancet. 2006;367(9522):1618-1625. PubMed ↗
  3. Macrae WA. Chronic post-surgical pain: 10 years on. Br J Anaesth. 2008;101(1):77-86. PubMed ↗
  4. Finnerup NB, Attal N, et al. Pharmacotherapy for neuropathic pain in adults: a systematic review and meta-analysis. Lancet Neurol. 2015;14(2):162-173. PubMed ↗
  5. Glare P, Aubrey KR, Myles PS. Transition from acute to chronic pain after surgery. Lancet. 2019;393(10180):1537-1546. PubMed ↗
Dr. Mauricio Casarsa

Dr. Mauricio Casarsa

Médico anestesiólogo. Formación de posgrado en Medicina del Dolor e Intervencionismo (UBA — Fundación Dolor; UNLP — CAIDBA). Staff del Hospital Alemán de Buenos Aires.

MN 137.756 · San Isidro · Villa Urquiza

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