Dolor lumbar

Dolor lumbar (lumbalgia): tratamiento sin cirugía en Buenos Aires

Dolor de espalda baja que no afloja, lumbago que vuelve cada tanto, o una lumbalgia que ya lleva meses: el dolor lumbar tiene causas distintas y tratamientos distintos para cada una. Acá le explico de dónde puede venir su dolor, cómo es el camino de tratamiento por etapas y cuándo conviene consultar.

Por Dr. Mauricio Casarsa · 9 min · Última revisión: 7 ago 2026

El dolor lumbar (lumbalgia o lumbago) es uno de los motivos de consulta más frecuentes en medicina. La mayoría de los episodios agudos se resuelve en 4 a 6 semanas; cuando el dolor persiste más de tres meses se considera crónico y requiere un enfoque distinto. La inmensa mayoría de los pacientes se beneficia de tratamientos no quirúrgicos: ajuste farmacológico, kinesiología específica, bloqueos guiados por imagen y radiofrecuencia. La cirugía queda reservada para casos seleccionados con indicación clara.

Qué es el dolor lumbar

Lumbalgia, lumbago, dolor de espalda baja: son nombres distintos del mismo cuadro, el dolor en la zona baja de la columna. La mayoría de los episodios agudos —el típico "tirón" después de un esfuerzo— se resuelve sola en 4 a 6 semanas con reposo relativo, calor y un manejo razonable del dolor. El problema aparece cuando ese dolor se queda: cuando pasan las semanas y la espalda sigue molestando todos los días, cuando uno empieza a evitar actividades, a dormir mal, a tomar más analgésicos de los que quisiera.

Hablamos de dolor lumbar crónico cuando el dolor persiste durante más de tres meses. En ese momento los mecanismos cambian: ya no predomina la inflamación inicial sino la sensibilización del sistema nervioso, contracturas musculares que se perpetúan y, en algunos casos, componentes neuropáticos que los antiinflamatorios no tocan. Por eso seguir subiendo la dosis de ibuprofeno rara vez resuelve el problema, y en cambio sí aumenta los riesgos: gastritis, insuficiencia renal, hipertensión.

Lo central es esto: no todas las lumbalgias son iguales y no todas se tratan igual. Muchas veces el dolor lumbar no viene del disco, sino de las articulaciones facetarias, de la articulación sacroilíaca, de los músculos profundos o de los nervios que salen de la columna. Localizar el generador del dolor es el primer paso de cualquier tratamiento serio.

Soy médico anestesiólogo con formación de posgrado en Medicina del Dolor e Intervencionismo, y en la consulta diaria veo que el paciente con dolor lumbar crónico llega, en promedio, mucho más tarde de lo que debería, después de meses o años de probar tratamientos sueltos sin un plan claro. Esa demora tiene un costo concreto: cuanto más se cronifica el cuadro, más cambios aparecen a nivel del sistema nervioso que hacen que el dolor sea más difícil de tratar. El tiempo, en dolor crónico, juega en contra.

Causas frecuentes

Síndrome facetario lumbar

Las articulaciones facetarias son pequeñas articulaciones a cada lado de la columna que permiten el movimiento entre las vértebras. Con el tiempo se desgastan y producen un dolor lumbar localizado, que empeora al estar parado mucho tiempo, al extender la espalda hacia atrás o al levantarse de una silla, y suele aliviar al sentarse o inclinarse hacia adelante. Es una causa muy frecuente —y subdiagnosticada— después de los 50 años. Le explico el dolor facetario y el bloqueo facetario acá →

Hernia de disco lumbar

Ocurre cuando el anillo fibroso del disco se debilita o se rompe y el núcleo se desplaza hacia afuera, comprimiendo generalmente una raíz nerviosa. El dolor típicamente irradia hacia la pierna, con hormigueos o adormecimiento. La mayor parte de las hernias lumbares sintomáticas mejora con tratamiento conservador bien hecho en un plazo de seis a doce semanas, y la gran mayoría se resuelve sin cirugía. Las opciones de tratamiento de la hernia de disco, por etapas →

Dolor sacroilíaco (sacroileítis)

La articulación sacroilíaca conecta el sacro con los huesos de la pelvis. Cuando se irrita o se desgasta produce un dolor lumbar muy bajo, hacia un lado, que empeora al estar sentado mucho tiempo o al levantarse de la silla, y que se confunde fácilmente con ciática o con dolor de cadera. Se estima que entre el 15 y el 30% de los dolores lumbares crónicos tienen un componente sacroilíaco importante. Cómo se reconoce y se trata la sacroileítis →

Canal estrecho lumbar (estenosis)

Es la reducción del diámetro del canal vertebral, generalmente por cambios degenerativos progresivos, más frecuente después de los 60 años. El cuadro típico es la claudicación neurógena: dolor o pesadez en las piernas al caminar, que obliga a parar, y que mejora al sentarse o inclinarse hacia adelante (el clásico alivio apoyado en el changuito del supermercado). Los tratamientos no quirúrgicos del canal estrecho →

Ciática

La ciática no es una enfermedad en sí misma sino un síntoma: un dolor que irradia desde la zona lumbar hacia la pierna siguiendo el recorrido del nervio ciático. Siempre es consecuencia de algo —una hernia, una estenosis, un síndrome del piramidal, una sacroileítis que la simula— y cada causa tiene su propio tratamiento. Por qué duele la ciática y cómo se diagnostica →

Cómo se trata: la escalera terapéutica

El tratamiento del dolor lumbar es escalonado. No se empieza por el procedimiento: se empieza por el diagnóstico y por lo más simple, y se avanza solo cuando hace falta.

Primer escalón: tratamiento conservador

Incluye reposo relativo (no absoluto: la inactividad prolongada empeora el cuadro), analgésicos y antiinflamatorios en esquemas pautados por períodos puntuales, relajantes musculares para las contracturas asociadas y, cuando hay irradiación con hormigueos, medicaciones específicas para dolor neuropático que no son antiinflamatorios y suelen funcionar mucho mejor en dolor crónico. La kinesiología es un pilar, con una condición: tiene que ser específica para la patología —no es lo mismo el trabajo para una hernia que para un canal estrecho o una sacroileítis— y guiada por un profesional que conozca el tratamiento del dolor lumbar.

Segundo escalón: el bloqueo diagnóstico

Cuando el dolor persiste, antes de indicar un procedimiento hay que confirmar de dónde viene. El bloqueo diagnóstico consiste en colocar una pequeña cantidad de anestésico local, guiado por imagen, exactamente sobre la estructura que sospechamos: los ramos mediales de las facetas, una raíz nerviosa, la articulación sacroilíaca. Si el dolor baja de forma marcada mientras dura el anestésico, eso confirma el origen. En el dolor facetario, este paso es el que más predice un buen resultado de la radiofrecuencia posterior, y saltearse el paso diagnóstico es una de las causas más frecuentes de tratamientos que no funcionan. En la articulación sacroilíaca, el bloqueo diagnóstico guiado por imagen es la prueba definitiva para confirmar el origen del dolor. Cuando el dolor es radicular, la indicación se apoya en el examen físico y una resonancia que explique el dolor. Un detalle que importa: la resonancia muestra "hallazgos" en una enorme proporción de adultos sin dolor, así que la imagen por sí sola no manda. Lo que manda es la correlación entre la clínica, el examen físico y el estudio.

Tercer escalón: el procedimiento según el origen

Confirmado el generador del dolor, el procedimiento se elige en consecuencia. Todos son ambulatorios y guiados por imagen:

Quiero ser claro con esto, porque es donde más se sobrevende: estos procedimientos tratan el dolor, no reparan la estructura. La artrosis o la hernia siguen ahí. Lo que buscamos es bajar el dolor para que usted se mueva, haga la rehabilitación y recupere su vida diaria. El procedimiento abre la puerta; el movimiento sostiene el resultado.

La cirugía, cuándo entra

La cirugía es una opción más dentro del abanico, con indicaciones específicas: déficit neurológico progresivo (debilidad muscular que avanza), síndrome de cauda equina —que es una urgencia quirúrgica— o dolor incapacitante que no responde a un tratamiento conservador bien hecho durante 8 a 12 semanas. La decisión se toma combinando los hallazgos de imagen, los síntomas, el examen físico y la respuesta al tratamiento previo, caso por caso. Cuando un caso necesita la mirada del cirujano, trabajamos en equipo: mi tarea es manejar bien el dolor en cada etapa del camino.

Cuándo consultar

En pocas palabras: si su dolor lumbar lleva más de tres meses, no cede con los analgésicos comunes, limita sus actividades diarias o irradia a la pierna con hormigueo o debilidad, una evaluación específica del dolor aporta valor. Y si toma antiinflamatorios todos los días desde hace más de un mes, esa es una señal en sí misma para consultar.

Signos de alarma — consulta urgente Si su dolor lumbar se acompaña de pérdida de control de esfínteres, debilidad progresiva en las piernas, adormecimiento en la zona de los glúteos o genitales, fiebre o pérdida de peso inexplicable, no espere un turno programado: consulte de inmediato.

Le dedico un artículo completo a cuándo consultar y qué esperar de la primera consulta: Dolor lumbar crónico: cuándo consultar →

Dolor lumbar — preguntas frecuentes

¿En qué orden se prueban los tratamientos del dolor lumbar?
Por etapas. Primero el tratamiento conservador: medicación en esquemas pautados y kinesiología específica para la patología. Si el dolor persiste, un bloqueo diagnóstico guiado por imagen ayuda a confirmar de dónde viene. Recién entonces se elige el procedimiento según el origen: radiofrecuencia facetaria, bloqueo epidural o bloqueo sacroilíaco. La cirugía queda reservada para casos seleccionados con indicación clara.
¿Cuánto dura el alivio de la radiofrecuencia facetaria y se puede repetir?
Cuando funciona, el alivio suele durar entre seis meses y un año, a veces más. Si el dolor vuelve, el procedimiento se puede repetir. La radiofrecuencia trata el dolor de origen facetario confirmado con un bloqueo diagnóstico previo.
¿Cuándo entra la cirugía en el tratamiento del dolor lumbar?
La cirugía es una opción más dentro del abanico, con indicaciones específicas: déficit neurológico progresivo (debilidad muscular que avanza), síndrome de cauda equina —que es una urgencia quirúrgica— o dolor incapacitante que no responde a un tratamiento conservador bien hecho durante 8 a 12 semanas. La decisión se toma caso por caso, combinando los hallazgos de imagen, los síntomas, el examen físico y la respuesta al tratamiento previo.
¿Qué es un bloqueo diagnóstico y para qué sirve?
Es la inyección guiada por imagen de una pequeña cantidad de anestésico local sobre la estructura que sospechamos que genera el dolor. Si el dolor baja de forma marcada mientras dura el anestésico, se confirma el origen y se puede planear el tratamiento dirigido, como la radiofrecuencia. Si no baja, conviene buscar otra causa antes de avanzar.
¿Estos procedimientos curan la artrosis o la hernia?
No. Los bloqueos, las infiltraciones y la radiofrecuencia tratan el dolor, no reparan ni revierten la estructura: la artrosis o la hernia siguen ahí. El objetivo es que usted tenga menos dolor y pueda moverse mejor, y aprovechar esa ventana de alivio para avanzar con la kinesiología.

¿Su dolor lumbar no cede?

Cada lumbalgia tiene una causa, y un diagnóstico preciso es lo que abre las puertas al tratamiento correcto. Escribime y evaluamos su caso en una consulta.

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¿Dónde atiendo? Sedes en Buenos Aires

Atiendo en dos sedes: Hepta, en San Isidro (Av. Fondo de la Legua 577, Zona Norte) y CIAREC, en Villa Urquiza (Av. Monroe 4770, CABA). Recibo pacientes de toda la Zona Norte del Gran Buenos Aires y de la Ciudad de Buenos Aires, y también hago primeras consultas de forma virtual para orientarlo y organizar los pasos. Tel: (011) 5895-3260.

Referencias y lecturas recomendadas

  1. Maher C, Underwood M, Buchbinder R. Non-specific low back pain. Lancet. 2017;389(10070):736-747. PubMed ↗
  2. Qaseem A, Wilt TJ, McLean RM, et al. Noninvasive Treatments for Acute, Subacute, and Chronic Low Back Pain: A Clinical Practice Guideline From the American College of Physicians. Ann Intern Med. 2017;166(7):514-530. PubMed ↗
  3. Cohen SP, Bhaskar A, Bhatia A, et al. Consensus practice guidelines on interventions for lumbar facet joint pain from a multispecialty, international working group. Reg Anesth Pain Med. 2020;45(6):424-467. PubMed ↗
  4. Bhatia A, Flamer D, Shah PS, Cohen SP. Transforaminal Epidural Steroid Injections for Treating Lumbosacral Radicular Pain from Herniated Intervertebral Discs: A Systematic Review and Meta-Analysis. Anesth Analg. 2016;122(3):857-870. PubMed ↗
  5. Lurie J, Tomkins-Lane C. Management of lumbar spinal stenosis. BMJ. 2016;352:h6234. PubMed ↗
  6. Cohen SP, Chen Y, Neufeld NJ. Sacroiliac joint pain: a comprehensive review of epidemiology, diagnosis and treatment. Expert Rev Neurother. 2013;13(1):99-116. PubMed ↗
Dr. Mauricio Casarsa

Dr. Mauricio Casarsa

Médico anestesiólogo. Formación de posgrado en Medicina del Dolor e Intervencionismo (UBA — Fundación Dolor; UNLP — CAIDBA). Staff del Hospital Alemán de Buenos Aires.

MN 137.756 · San Isidro · Villa Urquiza

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